Aunque suene evidente, es bueno que su hij@ decida qué montura es la apropiada (en la medida de lo posible), sobre todo en el color, esto ayudará a sentirse motivado y orgulloso para llevar las gafas. Los niños tienen similares expectativas que los adultos en lo que a monturas se refiere.

Sin embargo, debe de ser el ajuste y los materiales los que marquen el camino que ayude a su hij@ a decidir la gafa más adecuada.

Las gafas para niños deben ser cómodas y asentarse perfectamente, sin resbalar. Este es un criterio especialmente importante y más difícil de conseguir en bebés y niños pequeños.

 Para niños de 0-10 años

En el caso de los bebés o niños muy pequeños recomendamos el uso de monturas de silicona, los tamaños son muy variables cubriendo rangos de edad desde los 0 hasta los 14 años sin ningún problema,  es un material ligero y muy flexible, aguanta torsiones y es prácticamente “irrompible”, si se puede decir esta palabra hablando de niños.

Las uniones del frente y las varillas son de silicona por lo que antes de romperse suelen desarmarse siendo fácil unir de nuevo las piezas y echar a correr… el ajuste de estas gafas es total ya que llevan una goma elástica que une las varillas por detrás de la cabeza, la goma es regulable y no deja marca ni produce dolor. Para graduaciones altas disimulan muy bien el espesor de la lente y los modelos están diseñados para que la montura no altere la visión periférica del niño (esencial para el movimiento).

Para niños entre 10-16

Se suelen recomendar gafas de pasta, porque el material es más resistente y da mayor libertad al niño. En el caso de que el puente de la nariz sea muy estrecho existen gafas de pasta con puente de plaquetas (el ajuste manual del puente de plaquetas es más fácil y ofrece más posibilidades) pero son difíciles de encontrar. Otra solución es usar gafas de metal, en el caso de padecer alergias es apropiado el uso de materiales como el titanio, muy ligero, resistente e hipoalergénico.

 Otros factores a tener en cuenta

  • Las varillas de la montura deben tener una longitud adecuada para que no le queden excesivamente  largas ni cortas. No deben presionar la sien, ni dejar marca o heridas detrás de la oreja. Para evitarlo, deben llegar al lóbulo de la oreja y es recomendable que dispongan de terminales blandos. Asimismo, sería conveniente que las varillas llevaran un sistema flexible para que resistan los posibles golpes o tirones de la gafa sin dañarla, pero ¡ojo! es importante tener en cuenta que este flexo es el punto más débil de la gafa.
  • Que el puente de la montura apoye bien en la nariz del niño es muy importante, evitará que le resbale continuamente y distribuirá el peso uniformemente.
  • Si el niño realiza algún tipo de actividad deportiva, deberíamos elegir una montura de línea deportiva acorde a la actividad que va a realizar y que sólo utilice para estos momentos (deportes con balón o pelota, deportes de contacto como judo o karate, natación, etc.)

El trabajo hecho con mimo necesita tiempo…

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