Cómo se explica en algún post anterior, existen diferentes tipos de miopías.

En las miopías llamadas congénitas o magnas, es muy arriesgado afirmar alegremente su curación o reducción. Estos casos requieren una evaluación personalizada  además de la constante supervisión de un oftalmólogo por los problemas asociados que  pueden existir.

Demos suerte a que estas miopías no son las más abundantes dentro de su grupo.

Hoy en día la mayoría de las miopías son una combinación de miopía fisiológica (forma y potencia  natural del ojo) y funcional (adaptación al medio).

Cómo reducirla

Con éstas últimas, la optometría cuenta con medios para reducirla. Los enumeramos a continuación:

  1. Ortoqueratologia. (Disminuye la borrosidad en retina periférica, cosa que no consiguen las lentes de gafas).
  2. Uso de bifocal ejecutivo. (Lente con dos potencias diferentes, una en la zona superior y otra en la inferior. Especialmente indicada para gente que pasa mucho tiempo trabajando en cerca. Estas lentes tienen que mejorar la visión periférica y la postura natural de los ojos para que sea efectivo el tratamiento).
  3. Terapia visual. Mientras que los tratamientos anteriores son pasivos (no se necesita de la colaboración del paciente) la terapia visual es un tratamiento activo. Consiste en enseñar al paciente a potenciar su visión periférica, relajar la acomodación (enfoque) y darle flexibilidad al mismo tiempo. También trabaja la postura natural de los ojos, relajando la convergencia (movimiento conjugado de los ojos hacia la nariz).

Prevención

Aunque dichos tratamientos tienen muy buenos resultados en miopías funcionales, tenemos que ser conscientes que con el estilo de vida actual otra parte importante a trabajar es la prevención:

  • La regla 20-20: Cada 20 minutos se realice un descanso de 20 segundos mirando algún objeto lejano (6 metros).
  • Ergonomía visual: en el puesto de trabajo es importante evitar los brillos, luces demasiado fuertes o tenues y altos contrastes entre la luz ambiente y la luz del puesto de trabajo.
  • Relájate: Si hay tensión en la espalda y cuello la sangre no llega bien oxigenada a la retina. La tensión generalizada del cuerpo favorece la reducción del campo visual periférico (actuando de forma más central) y la convergencia. El mayor enemigo de los ojos es la tensión (el estrés). Intenta relajar la espalda y especialmente el cuello.
  • Más tiempo al aire libre: los niños deben pasar horas al aire libre durante todo el año.
  • Activar la visión periférica: Este punto es muy similar al anterior, pero lo podemos trabajar en la ciudad. No camines mirando al suelo, intenta alejar cada día un poco más tu punto de fijación, de esta manera abrirás y serás más consciente de tu visión periférica.

El ojo no ha evolucionado a la velocidad que lo ha hecho nuestro estilo de vida y la tecnología

El trabajo hecho con mimo necesita tiempo…

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